Respuesta y Control de Costos Logísticos: Escenario Venezolano

La respuesta de la logística, como disciplina, no solo de negocios, sino social e inclusive política, nos lleva a exponer cómo la crisis venezolana puede representar una oportunidad de crecimiento y desarrollo, tanto local como para los emprendedores. Las mismas requieren ser vistas, o mejor dicho visualizadas, con nuevas acotaciones.

Por esta razón hemos de desplegar las posibles soluciones y ópticas que en cada caso, pensamos, se han de colocar sobre la mesa de diseño.

Los escenarios

Venezuela: Corto plazo

Este escenario está marcado por el elemento que representa, en primer lugar, la escasez, y en segundo término el fenómeno hiperinflacionario. La logística en un ambiente marcado por los mismos requiere de los profesionales del área el establecer con premisas de muy corto alcance cuál es el recurso más escaso y cómo asegurar su uso de la mejor manera.

Si el negocio está relacionado con la manufactura, la acción de supervivencia es esencialmente táctica, y por lo tanto los elementos clave de bienes y servicios han de estar disponibles para garantizar la acción operativa. Es decir, la producción. Sus insumos y medios auxiliares, se tienen que enfocar en hacer lo que se sabe hacer, se ha de tener la certeza del menor desperdicio, con un punto de equilibrio (renta – operación) que bordee la perfección.

Un aspecto esencial también es el conocimiento experto (Know How) que representan las personas que manejan el proceso. Este conjunto de recursos, hacen de la fabricación, un elemento diferenciador importante.

En este escenario el punto de equilibrio que comanda la gestión logística está asociado al aprovisionamiento oportuno, la movilización mínima necesaria, el almacenamiento dinámico y la distribución ágil. Como la presencia de la hiperinflación hace perentorio y medular el mantener un adecuado flujo de caja, la conversión de costos en cuentas por cobrar, es un deber ser.

Simultáneamente la gestión logística debe alinearse, muy estrechamente, con la gestión del mercadeo y las ventas. Mientras más ágil sea la respuesta, se apuntalará la fidelización del mercado hacía el producto o servicio, que en momentos de escasez representa una acción más que demostrativa del compromiso de la empresa para con sus clientes.

Por esta razón el manejo correcto del nivel del inventario debe ser muy bien determinado, con análisis periódicos de corto alcance y con puntos de reabastecimiento sujetos a modificación táctica, sí, quizás algo reactiva. La logística integral no puede detenerse, en este escenario, en planes de mediano o largo plazo. La dinámica del día a día, lo impide.

Venezuela: Mediano plazo

Definir el mediano plazo, es función directa de la particularidad relacionada con la duración de la escasez y la hiperinflación. Pero no se puede esperar que la misma concluya para establecer planes y por lo tanto perder posibles oportunidades. La preparación parte entonces por prever cuál podría ser el comportamiento del consumidor. En el caso venezolano, la primera demanda que vemos como muy factible será la relacionada con los servicios básicos: energía eléctrica, agua potable, servicio de comunicación, transporte público.

En este punto tendríamos que separar aquellos que continuarán siendo prestados por el estado en esta fase intermedia. Las inversiones en recuperación de servicios serán cuantiosas y soportadas por auxilios financieros externos, sobre el contexto de la adecuación social necesaria para la recuperación económica del país.

Sin embargo ello se concretará sobre las operaciones de gran escala, esto es, acueductos, represas, transporte masivo, centrales eléctricas, centros de comunicación, entre otros. En estas áreas la logística integral estará altamente influenciada por el transporte de repuestos y materiales para infraestructura, alojamiento de expertos foráneos, alimentación de cuadrillas de trabajo, movilización de personal, servicios médicos, aseguramiento de bienes y personas, entre otros.

A nivel de consumidor final, la recuperación del entorno demandaría: luminarias y sus refacciones, insumos de fontanería (Plomería), herramientas manuales de construcción, repuestos automotrices, tanques para almacenamiento de agua potable, repuestos y accesorios para elaboración de alimentos, movilización de personas, solo por nombrar lo más relevantes.

Como se puede inferir, los procesos logísticos asociados a la adquisición de materiales, movilización, almacenamiento, distribución y servicio al cliente, deberán irse preparando, durante la fase del corto plazo, para afrontar los niveles de demanda efectiva que se harán patente.

Esta fase será muy exigente en dos aspectos logísticos resaltantes: velocidad de respuesta y control del costo variable. El equilibrio exigido es un desafío para los profesionales logísticos y será la base de medición para su desempeño.

Venezuela: Largo plazo

Ya en esta fase empieza a colocarse sobre la mesa una acción basada en lo que Chopra y Meindl(1)denominan la administración de la cadena de abastecimiento. Se requiere planificar, operar y gestionar sobre la base de los recursos asociados a la actividad.

En el caso de Venezuela, este punto será muy demandante, ya que el retraso en actualización logística y su profesionalización, como consecuencia de la crisis prolongada, no se resolverá en las ejecuciones de las acciones del mediano plazo. Por lo tanto para el largo plazo, cada punto tiene una serie de acciones particulares que llevar a cabo.

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